Carente de tiempo para escribir pero no para hablar sarta de sandeces y boberías por medio del maravilloso RPC con mi pata ... (como lo llamo para que no se sienta expuesto) uhhmmm algo muy sobrio como "XOX" será, le comente sobre mi blog y entre broma y broma, le dije que si escribía algo lo colgaba; total, es gratis no?, y un buen medio para dejarse de hipocresías y escribir como se habla con los patas y no en un lenguaje y con palabras que, mientras más dificil y rebuscadas sean, más culto te haces...
Pd. Que asco!! cuando vaya a tu casa, ni mas me seco con tu toalla!!!
Mi primera ETS
Tontony me pidió que escribiera en su blog. Pese a que es nuevo, cuando escuche su petición recordé a esas revistas especializadas que estaban en la facultad de Derecho cuando fui a la universidad y en las que nunca pude estar. Sea porque no me aceptaron, porque no quise hacer el trabajito de presentación para la entrevista o porque mi ponderado no cubría uno de los requisitos de admisión, nunca estuve en una de ellas y la verdad es que quise estar.
Vi entonces la opción de escribir en el blog como mi revancha, sería una revancha anónima, inútil, austera, hasta estúpida, pero revancha al fin.
Luego tuve una preocupación, qué podría una persona como yo escribir con tan pocas experiencias vividas. Fue entonces cuando me llamó al celular. Estaba yo cerca de la Av. Salaverry, frente al Colegio Belén cuyas estudiantes nunca fueron generosas conmigo-, cuando después de saludarme dijo: “A César le ha salido herpes en la pinga”. Que momento tan genial, nunca se me habría ocurrido narrar esto sin esas palabras. En ese momento advertí que todos mis amigos habían tenido, al menos una vez, una ETS.
Hacía menos de dos meses y medio de aquella mañana en donde luego de mi sesión amatoria diaria -tan intima que yo era su único actor- viendo el programa de FTV “The Making of”, que vi que a mi pene le había crecido en un extremo del prepucio una verruga en forma de coliflor. Al principio no me alarme, tan sólo imagine que 13 años de masturbaciones diarias habían dado fruto. “Finalmente he logrado que me salga un cayo”, pensé.
Dos semanas después fui al médico, al urólogo. Se sintió extraño decirle a la recepcionista, que era una chica preciosa de pelo ensortijado, ojos negros, con esa mirada que embrutece que tienen ellas, que buscaba un hombre para que me mire el pene. Mientras ella chequeaba el horario de citas en su computadora sólo me ponía a pensar como ingeniármelas para lograr que ella salga conmigo a las seis de la tarde –que es la hora en que la mayoría de éstas chicas salen de trabajar en mi país- y hacerla mía en el carro sin quitarle ese uniforme que la hace tan excitante. Para tirar esa falda sólo debe moverse lo necesario. Cualquier matrimonio en decadencia encontraría una solución temporal si la mujer sorprendiera a su marido uniformada de recepcionista de empresa de seguros.
Me da un adicional y espero aterrorizado. Olvidaba esa sensación cuando veía a las mujeres que entraban al consultorio del ginecólogo. Entonces recordé a mi padre, ginecólogo también, y lo cansado y aburrido que llegaba a casa. Ay viejito!, de haber tenido esas pacientes quizá tu actitud hubiera sido distinta pero a veces la vida es injusta, tú pasaste 15 años revisando las vaginas apestosas de las cholas que llegaban al hospital del estado en el que trabajabas. Espero que en esos días en los que llegaste a casa con una sonrisa sea porque a tu consultorio llegó alguna de esas chicas bonitas que terminan visitando los hospitales del estado porque no pueden decirle a sus madres que ya no son vírgenes y que a veces en vez de ir a la universidad se van con el novio a tirar.
Dentro del consultorio el pánico se intensifica cuando el médico me pide que suba a la camilla y me baje el pantalón, mientras lo veo colocándose unos guantes de goma impregnados de polvo blanco. Mira mi pene y la alerta es inmediata “ es papiloma ni más que hacer ” dice exaltado. Alejandro Sanz sonaba en mi cabeza. De pronto imágenes recientes me llevaban a una sola pregunta: “¿Le habré hecho daño a Sofía, sólo por una chupada?”
Me visto y el médico, entre bromas inútiles, me explica los oficios del virus sin lograr atenuar mi preocupación. La meta era entender que el virus papiloma humano era como una gripe pese a que te lo sacan cortando la verruga y con eso parte del prepucio. Sin nada más que decir hace la receta que planifica su extirpación, sí me iban a cortar una parte de lo que más amaba luego de mi familia.
Los eventos de la intervención serán parte de otra historia.